Manuel Mejido publicó en Excélsior, el 8 de diciembre de 1974, un reportaje interesante sobre Kuwait; transcribo los párrafos iniciales:
kuwait
«El gobierno de este país compra a cualquier precio y en donde sea, la más adelantada tecnología de la educación; más de dos mil becarios estudian cursos especializados en el extranjero, con becas mínimas de trescientos dólares mensuales, y se importan los mejores maestros del mundo árabe, pero la coeducación no ha llegado todavía a las aulas, en donde la separación entre hombres y mujeres es muy señalada.
En una larga entrevista con Excélsior, el doctor Mohamed al Zaa Ir, viceministro de Educación, habló de los 190 000 estudiantes que asisten a las escuelas, tanto como de la unidad de la «familia árabe» y el profundo arraigo que los ku-waitianos tienen en su tierra, lo cual causa graves problemas al ministro de Asuntos Exteriores, que no encuentra fácilmente personas dispuestas a dejar su país para ocupar puestos diplomáticos o consulares en el extranjero.»
Para las mujeres, hay cursos en todas las carreras y en especialidades como farmacología, biología, enfermería y otras; pero la mujer todavía está muy lejos de alcanzar una igualdad de derechos con el hombre, no obstante el desarrollo y «la apertura hacia Occidente» del emirato de Kuwait.
La educación en Kuwait, por ley, es de acuerdo con la religión del Islam. En las escuelas se enseña a los niños a respetar a sus padres, a mantener la unidad familiar y a estrechar los vínculos entre los parientes, pero no hay ninguna diferencia entre hombres y mujeres. Claro que muchos kuwaitianos guardan y respetan las mismas tradiciones.»
Y esto es exacto. En niguna parte —y hay muchísimos negocios de todo tipo— trabajan las mujeres del país. Si se encuentra a alguna en los bancos, las compañías aéreas o en las tiendas, es que so» de Palestina, Irak, Pakistán, la India, Irán u otros países del mundo árabe.
CONTINÚAN LAS VIEJAS COSTUMBRES:
Hay kuwaitianos que se casan con extranjeras, pero no se da nunca el caso de que extranjeros se casen con kuwaitianas, porque siguen practicándose en el matrimonio las viejas costumbres del mundo árabe. Para arreglar las bodas intervienen las Celestina, que hablan con uno sobre las excelencias y virtudes de la otra, y viceversa. Así se contrata la boda. Luego, el día en que se conocen los futuros esposos, las familias hablan sobre los pormenores. Fijan una cantidad determinada que el futuro marido tiene que pagar por la mujer. La suma es variable y de acuerdo con la categoría de la joven.
La poligamia en Kuwait existe, pero entre la población más atrasada y, «sobre todo, entre los extranjeros del mundo árabe, a quienes no se les puede impedir esta práctica, porque la ley la acepta,» comentó Hatim Abdulghani, director de prensa del emirato.